El martes 1 de noviembre había llegado por fin a nuestros calendarios y la emoción se palpaba en el ambiente.
Nuestras madres colaboraron en la comida. Bogdan llevó sarmale y ensalada de berenjenas y yo lleve tortilla de patatas y unos postres de chocolate blanco y pan. Ambos llevamos la bebida. Yo llevé la cámara para inmortalizar preciosos momentos juntos y Bogdan llevó la manta, para tumbarnos en el césped del parque Juan Carlos I.
Fué un día bastante espectacular Las nubes venían y se iban, pero no dejaron lluvia alguna. El Sol nos hacía visitas regulares, calentando bastante. El césped el lago, la manta, la comida, el chocolate.... Todo hizo de nuestro primer mesversario algo excepcional. Sin duda, Bogdan era el hombre de mis sueños. El caballero de reluciente armadura que iba a rescatar a la princesa y hacerla suya.
Las fotos de aquel día muestran hoy a dos jóvenes ilusionados y muertos de amor, cosa que a día de hoy se sigue mostrando en cada una de nuestras miradas.
Hemos recorrido un gran camino por ahora, y aún nos queda mucho por recorrer, pero sin duda, y de la mano de Dios, podemos lograrlo.
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