El domingo, él y su hermano vinieron a Torrejón. Iban a pasar el día aquí, asi que íbamos a salir a comer al corredor y luego pasar tiempo por ahí. Ese día fue el primero en que empezamos a dar poco a poco a conocer nuestra relación.
Aparentemente todo iba bien. Era el primer día que íbamos a vernos desde que cenamos en su casa y aun estaba un poco tímida sobre cómo actuar con él cuando le viese. No le dí un beso al verle. Ni tampoco cuando fuimos a comer, aunque el me cogía de la mano por debajo de la mesa. Después caminamos por el corredor, y ahí, en un momento fugaz, él me beso.
Le presenté a mis padres como los amigos de Toledo. Aún era demasiado pronto para decir mi novio. Pero bueno, tomó una toma de contacto como los de Toledo y poco a poco sus visitar fueron haciéndose cada vez más frecuentes.
Aquel día, por la noche, cuando aún no me había terminado de creer lo feliz que era algo inesperado pasó. Pero esa ya es otra historia.
miércoles, 5 de diciembre de 2012
martes, 27 de noviembre de 2012
El día de después.
Al día siguiente, a parte de que mis padres me echasen una gran bronca por haber llegado bastante tarde a casa, me levanta como de un sueño. No sabía hasta que punto era real. No sabía hasta que punto todo estaba saliendo bien. Tan bien, que ciertamente me asustaba.
Bogdan me llamó a las 10 de la mañana para darme los buenos días, preguntarme que tal había dormido y todo eso. Entonces me di cuenta de lo real que era todo, y me puse tan feliz que podía hasta llorar.
Era sábado, y yo tenia que ayudar a mi madre a preparar cosas para el domingo. Sobre las 4 de la tarde me volvió a llamar. Se había quedado dormido en el sofá y ahora que había despertado quería escuchar de nuevo mi voz. Cada palabra que salía de su boca llegaba directa a mi corazón llenándome de ilusión de nuevo.
Aún no habíamos hablado del todo si nuestra historia comenzaba oficialmente o no, pero los estábamos llenos de ilusión y muchas expectativas en esta relación.
La verdad, que en esos momentos, tampoco me lo planteaba, ya que estaba viviendo uno de los momentos más dulces y bonitos de mi vida, y volviendo a recuperar una ilusión que yo consideraba perdida. Además nos íbamos a ver el domingo!
domingo, 18 de noviembre de 2012
La cena.
Aquel viernes me levante con una muy extraña mezcla de sentimientos. Por un lado, había mucha felicidad e incluso alivio, pero por otro lado, había algo de tristeza entremezclada con una tremenda ilusión.
El plan de ir a cenar a su casa marchaba.
Aquella tarde había ido a ver si me salía plaza en el sorteo de la escuela oficial de idiomas, pero ni flores de colores, así que me volví a casa y sólo me dio tiempo a pintarme las uñas y salir de casa, puesto que habíamos quedado en las chicas llevábamos las bebidas y los chicos ponían su casa y la cena.
Cuando llegamos a su casa, mis nervios se palpaban en el ambiente y las miradas entre nosotros era algo que se podía respirar. Bogdan ya me había dejado muy claro que no quería una novia fugaz, sino algo de verdad, algo sobre lo que poder planear el día de mañana. Creo que a decir verdad, no creíamos que esa noche fuese a pasar mucho, y menos porque hacía apenas un día que lo había dejado con mi novio, y yo al menos no sabía si estaba bien empezar algo con alguien así, apenas sin esperar nada, pero tampoco era una idea que descartase de mi cabeza.
Esa noche casi no hablé, estaba demasiado nerviosa. Creo que casi no hice nada, ni respiré.... Estaba todo el tiempo demasiado nerviosa. Cenamos, pusimos música, bailamos, pero apenas estábamos juntos, estábamos ahí, que ya era bastante... No sabía que más podía esperar de esa noche la verdad.
Creo que en parte, los nervios hacen que muchos de los recuerdos de aquella noche sean un poco difusos, pero recuerdo bien el momento en que nos sentamos juntos en el sofá y nos dimos nuestro primer beso. Aquel preciso instante en el tiempo se paró y mi corazón supo que eras tú esa persona a la que quería besar por siempre.
Volvimos a casa comentando lo feliz que me sentía en esos momentos y que no podía dejarte escapar, y por el camino me escribiste un sms diciéndome lo feliz que eras. Todo había salido a la perfección.
El día de aquella cena, y sobre todo la madrugada, marcó el principio de nuestra preciosa historia de amor. La noche del 30/09/2011 al 01/10/2011 cambió mi vida para siempre y a día de hoy, por siempre y para siempre estaré agradecida por haber vivido aquel día.
viernes, 16 de noviembre de 2012
La ruptura.
Aquella primera llamada marcó un antes y un después en nuestra historia. Algo hacía que no dejase en ningún momento de pensar en él y desear el momento en que nos llamásemos para mantener nuestras largas e interesantes conversaciones nocturnas. Recuerdo bien como dejó entrever que si tanto me llamaba era por que sentía un cierto interés en mí y yo le hice ver lo mismo. Algo estaba surgiendo, pero seguí habiendo un gran problema, seguía teniendo novio... Claramente, mi intención era dejarle, y dejarle esa semana. Ya no sentía que nada me atase a él. Las conversaciones nocturnas con Bogdan se habían convertido también en conversaciones a media tarde y alguna que otra conversación de mañana.
Cuando regresé de Toledo, el que por entonces era mi novio no se había dignado a penas en tan siquiera preguntarme que tal lo había pasado. El domingo no tuve noticias suyas más allá de ese toque al móvil que creo que ni tan siquiera conteste. El lunes, o el martes, no recuerdo bien cuando, de pronto me llegó un privado al tuenti. Era de él, pidiéndome quedar en esa semana, así que lo hablamos para quedar el jueves. El miércoles de aquella semana, por la noche, yo estaba super nerviosa. Bogdan me llamo, como cada noche a lo largo de aquella semana, y ese día aun más en especial me dio ánimo y un pequeño consejo. Bueno, no se si decir que era un consejo, o sólo algo para darme fuerza para el jueves, pero a mi me gustó. Me dijo que me pintase algo en la mano. Al fin y al cabo, iba a ser un día raro. Iba a cortar con mi por aquel entonces novio, y la persona que me empezaba a gustar me estaba animando a hacerlo. Tenía una pequeña gran mezcla de sentimientos en mi interior, pero su explicación era que así, mientras cortaba con mi novio, podía mirar el dibujo en la mano, y sentir que él estaba a mi lado, dándome todo su apoyo.
El jueves por la mañana me sentía demasiado mal, aunque aun así me pinté en la mano izquierda una estrella azul. Recuerdo que a medio día preparé la trama para que pareciese que quedaba con una amiga, y le hice que me llamase a casa para quedar, aunque en realidad, ella y yo sabíamos que iba a quedar con otra persona, pero así me ahorraba el dar explicaciones. Poco después de arreglar esto, Bogdan me llamó para saber que tal estaba, y cómo me encontraba. Obviamente, mis nervios se apoderaban de mi a cada instante que se acercaba la hora, pero aún así, llegado el momento, me vestí con lo primero que pillé del armario y me fui de casa.
Cuando llegué a la estación de renfe, llegué tarde por supuesto, y con esa sensación de nerviosismo, pero medio alivio, sintiendo que él venía también para hacer lo mismo. No sabía que hacer, como actuar, nada....
Llegué, nos dimos un pico frío como el hielo y fuimos caminando al parque de detrás de la estación. Allí, nos sentamos en un banco. El silencio podía cortarse con cuchillo, pero finalmente él comenzó a hablar. Por una parte me invadió la tristeza y por otra parte el alivio. Venía a hacer lo mismo que yo. Estuvimos hablando y acordamos que de nada servía sacar a estas alturas los trapos sucios y que nos conformásemos en que no habíamos hecho las cosas bien, que él no había sido lo que yo esperaba y él tampoco lo que yo esperaba. Pasamos una tarde agradable, hablando de todo un poco, nos dimos un beso de despedida, y nos fuimos cada cuál a su casa. Todo había terminado bien, de forma agradable y podíamos seguir siendo amigos.
De regreso a mi casa llamé a Bogdan para contarle todo lo que había pasado. Por un lado, se alegro y por otro también. Se alegró de que todo hubiese ido tan bien, y en el fondo también se alegro de que ya no tuviese novio, sobre todo porque llevábamos toda la semana planificando ir a cenar a su casa el viernes y era una oportunidad de vernos, más aún después de dejar claro que nos interesábamos como persona, pero la historia del viernes, ya os la contaré en otro momento. Ahora solo queda resaltar que ya era totalmente soltera de nuevo.
miércoles, 14 de noviembre de 2012
La llamada.
A medio camino de nuestro viaje de regreso, Bogdan nos llamó para saber como iba nuestro viaje, pero sólo habló con party chofer, así no pude decirle nada, y como me quedé con las ganas le llame yo. Aunque antes de nada contaré la historia de como conseguí su número:
Habíamos terminado de comer y saqué mi teléfono para apuntarme un número y aprovechando, él me pidió mi número. Lo curioso es que justo cuando nos estábamos cambiando los números, mi por entonces novio me dio un toque. Uno de los pocos toques que nos habíamos dado en todo el fin de semana. He de confesar que apenas había pensado en él en todo el fin de semana y que me diese un toque el domingo me resulto incluso raro.
Continuamos en que decidí llamarle yo, y cuando descolgó, las chicas le gritamos: "Ese Bogdan como mola se merece una ola". Le dije que en realidad sólo le llamaba porque no le habíamos podido decir nada antes y nos habíamos quedado con las ganas, pero ahí acabo todo.
Llegamos a Torrejón sin más ni más, y por la noche, le escribí un mensaje al móvil de parte de las tres chicas que estábamos paseando. El mensaje era gracioso, pero también era una forma de intentar llamar su atención o intentar entablar una conversación. Metí el móvil en el bolso y seguí paseando. Cuando me paré a comprobar si me había escrito de vuelta tenía 7 llamadas perdidas y un mensaje. Todo era de él. En el mensaje decía que le cogiese el teléfono que tenía llamadas gratis, así que le di un toque y me llamo y nos pusimos a hablar y hablar y hablar y hablar.... Todo mi paseo por el parque Europa me lo pase hablando con él. Iba mirando las luces y sonriendo como una tonta por un parque precioso mientras mantenía diferentes conversaciones con alguien a quien prácticamente acabas de conocer, pero que te llama la atención.... pues así.
Llegué a mi casa, me tumbé en el suelo porque no me llegaba el cargador del móvil a la cama y me puse a hablar con él durante horas. Bueno, para ser exactos, durante 5 horas hasta las 3 de la mañana. En aquellos tiempos no me lo podía creer, aunque aun teníamos mucho de que hablar. Lo bueno es que esa noche le dije que tenía novio, pero que me había dado cuenta de que debía cortar con él, lo cual le dio esperanzas a seguir a por todas como hasta ahora.
Aquella primera llamada telefónica marcó un antes y un después. No dormir, no pasaba nada, algo me decía que Bogdan que era una persona diferente y todo esto merecía la pena. Al final, parecía ser que no estaba tan decepcionada con el amor y las relaciones de pareja como yo imaginaba.
El adiós.
El domingo, nos despertamos y arreglamos. Fue una mañana de chapa y pintura para las chicas, pero una vez maqueadas, nos fuimos. Fue una mañana interesante, he de admitirlo. El banco en que me senté se lleno a rebosar, pero siempre lleno de personas interesantes y en el banco de detrás de mi se sentó Bogdan.
Era la última semana de unas conferencias que estaban tocando mi corazón, y además el final de un fin de semana de reencuentros y acercamientos a nuevas personas. Muchos sentimientos me invadían, hasta que finalmente, con un hermoso testimonio me vi totalmente reflejada y rompí a llorar. Los pocos que conocían verdaderamente mi historia buscaron una mirada cómplice por mi parte. Aquella mañana aun tal vez sin quererlo, había tomado la fuerte decisión de cambiar y dejar a mi novio. Mi vida no me estaba trayendo nada bueno hasta el momento.
El momento de la comida llegó y con él, después las despedidas. El party car no tenía prevista su marcha hasta casi las 4 de la tarde, así que nosotras y unos cuantos más fuimos al centro comercial a sentarnos en unas mesas de madera y pasar allí otro rato de compañerismo. Decidimos colocar las mesas en forma de U de forma que unos quedasen por dentro y otros por fuera. No sé en qué extraño momento me quedé fuera, quedando casi todo el mundo por dentro, y mi cara debió ser un poema, tanto como para que Bogdan se diese cuenta de la situación y decidiese arrastrarse por el suelo, aun a pesar del pantalón y la camisa de traje, para sentarse a mi lado. Ese detalle me impactó mucho a decir verdad. Pasamos un rato hablando, pero el tiempo desapareció y llegó la hora de irnos. Bogdan bajó a despedirse de nosotras e indicarnos por donde salir hacía Madrid.
Se despidió de todas de forma muy efusiva, pero yo sentí que a mi me dio el abrazo más cariñoso de todos. Supongo que tal vez ya me influía el hecho de que algo en mi interior empezaba a despertarse. Nos metimos en el coches pues él también se iba ya y nos llevó hasta la rotonda donde nos desviábamos destino Madrid. En aquella rotonda nos pito a modo de despedida y nosotras también a él, pero no pude verle y me quedé un poco chafada.
Estaba volviendo a Madrid con la sensación de haber pasado un fin de semana espectacular.
lunes, 12 de noviembre de 2012
El momento.
Bueno, el día siguiente al comienzo fue la reunión grande de jóvenes y mucha gente vendría. Muchos amigos y entre ellos un amigo especial con el que había estado hablando para vernos allí. Tenía mucha conexión con él y nos llevábamos genial. Cuando llegó le abracé y estuvimos casi todo el día juntos, pero bien digo, casi.
Después de comer, estuvimos sentados al lado del campo de fútbol, hablando. Todo muy normal la verdad, y después de eso, cuando volvíamos a Las Nieves, fue cuando fortuitamente me encontré a Bogdan en la cola de los baños, estuvimos hablando. Después, nos sentamos en las escaleras del chalet y se ofreció a llevarme en coche a la reunión de por la tarde, y yo obviamente acepté, y eso que aún no había ni conexión ni flores.
Me fui con él en el coche, además con asiento reservado de copiloto. Ese era mi sitio. Justo ahí, y él así lo quería. Cuando llegamos a la reunión, nos volvimos a separar y cada cual se sentó por su lado, pero de regreso a Las Nieves me volví a ir con el y con mi moquete. Al llegar a la casa, cogimos algo de cena y mi moco y yo fuimos a jugar al póker. Al rato de estar en la mesa, Bogdan vino y se sentó a mi lado. Ahí, me di cuenta en parte que teníamos una conexión especial, aunque bueno, tampoco le di muchísima importancia. Al finalizar la partida el desapareció por su lado y yo por el mio hasta que se habló de ir al Valle. Volvió a ofrecerse a llevarme así que me volví a ir con él. Por el camino me hizo una pequeña ruta por Toledo, por el casco antiguo y encima iba haciendo ruedas. Nunca se me olvidará que nos paró la policía y me empecé a reír un montón.
Al llegar al Valle, nos bajamos del coche y estuvimos allí entre haciendo el tonto con la gente y haciéndonos fotos y disfrutando del paisaje y hablando. Me senté en un banco y él se sentó conmigo y estuvimos hablando bastante mientras se comía mis chuches, jejeje. En ese banco, la conversación fluía entre miradas de complicidad.
Sí, sin duda, en ese preciso momento, algo se encendió entre nosotros.
El comienzo.
Todo comenzó un día de septiembre. Yo había discutido con mi novio de aquellos tiempos y creo que aquello fue la gota que colmó el vaso. Estaba lo suficientemente decepcionada como para no querer continuar. Después de llorar un rato en mi casa, decidí pintarme mi mejor sonrisa y terminar de preparar mi maleta. Ese fin de semana me iba a Toledo y no iba a permitir que nada me lo arruinase.
El viaje fue corto y divertido. La compañía y la música me ayudaron a despejarme. Llegamos sin problemas y nos recibieron con una tremenda bienvenida. Cogimos cena y nos sentamos en una mesa, pero no nos sentamos solo las que habíamos venido en el coche, si no alguien más. Ese alguien era Bogdan.
Se sentó en frente de mí, y pasamos la noche hablando con él. Era muy agradable y simpático. Su carácter abierto me hizo sentirme cómoda hablando con él.Creo que todas nos sentimos así. Ahí se produjo nuestra primera conexión, cuando me picó para que consiguiera un vaso de chupito de un bar allí en Toledo. Así, sin apenas conocerme y ya iba a llevarme por ahí... frena!! Pero he de reconocer que aquello me gustó.
Cuando llego mi moco verde favorito estuve hablando con ella. Tenía que contarle todo lo que me pasaba con mi novio y cómo se sentía. Creo que ya tenía decidido que hacer, aunque me daba miedo afrontarlo, pero era lo mejor.
No me queda mucho que resaltar de esa noche. Tan sólo que fue el comienzo de una amistad....
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