miércoles, 14 de noviembre de 2012

La llamada.

A medio camino de nuestro viaje de regreso, Bogdan nos llamó para saber como iba nuestro viaje, pero sólo habló con party chofer, así no pude decirle nada, y como me quedé con las ganas le llame yo. Aunque antes de nada contaré la historia de como conseguí su número:

Habíamos terminado de comer y saqué mi teléfono para apuntarme un número y aprovechando, él me pidió mi número. Lo curioso es que justo cuando nos estábamos cambiando los números, mi por entonces novio me dio un toque. Uno de los pocos toques que nos habíamos dado en todo el fin de semana. He de confesar que apenas había pensado en él en todo el fin de semana y que me diese un toque el domingo me resulto incluso raro.

Continuamos en que decidí llamarle yo, y cuando descolgó, las chicas le gritamos: "Ese Bogdan como mola se merece una ola". Le dije que en realidad sólo le llamaba porque no le habíamos podido decir nada antes y nos habíamos quedado con las ganas, pero ahí acabo todo.

Llegamos a Torrejón sin más ni más, y por la noche, le escribí un mensaje al móvil de parte de las tres chicas que estábamos paseando. El mensaje era gracioso, pero también era una forma de intentar llamar su atención o intentar entablar una conversación. Metí el móvil en el bolso y seguí paseando. Cuando me paré a comprobar si me había escrito de vuelta tenía 7 llamadas perdidas y un mensaje. Todo era de él. En el mensaje decía que le cogiese el teléfono que tenía llamadas gratis, así que le di un toque y me llamo y nos pusimos a hablar y hablar y hablar y hablar.... Todo mi paseo por el parque Europa me lo pase hablando con él. Iba mirando las luces  y sonriendo como una tonta por un parque precioso mientras mantenía diferentes conversaciones con alguien a quien prácticamente acabas de conocer, pero que te llama la atención.... pues así.

Llegué a mi casa, me tumbé en el suelo porque no me llegaba el cargador del móvil a la cama y me puse a hablar con él durante horas. Bueno, para ser exactos, durante 5 horas hasta las 3 de la mañana. En aquellos tiempos no me lo podía creer, aunque aun teníamos mucho de que hablar. Lo bueno es que esa noche le dije que tenía novio, pero que me había dado cuenta de que debía cortar con él, lo cual le dio esperanzas a seguir a por todas como hasta ahora.

Aquella primera llamada telefónica marcó un antes y un después. No dormir, no pasaba nada, algo me decía que Bogdan que era una persona diferente y todo esto merecía la pena. Al final, parecía ser que no estaba tan decepcionada con el amor y las relaciones de pareja como yo imaginaba.

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