martes, 27 de noviembre de 2012

El día de después.

Al día siguiente, a parte de que mis padres me echasen una gran bronca por haber llegado bastante tarde a casa, me levanta como de un sueño. No sabía hasta que punto era real. No sabía hasta que punto todo estaba saliendo bien. Tan bien, que ciertamente me asustaba.

Bogdan me llamó a las 10 de la mañana para darme los buenos días, preguntarme que tal había dormido y todo eso. Entonces me di cuenta de lo real que era todo, y me puse tan feliz que podía hasta llorar.

Era sábado, y yo tenia que ayudar a mi madre a preparar cosas para el domingo. Sobre las 4 de la tarde me volvió a llamar. Se había quedado dormido en el sofá y ahora que había despertado quería escuchar de nuevo mi voz. Cada palabra que salía de su boca llegaba directa a mi corazón llenándome de ilusión de nuevo. 

Aún no habíamos  hablado del todo si nuestra historia comenzaba oficialmente o no, pero los estábamos llenos de ilusión y muchas expectativas en esta relación.

La verdad, que en esos momentos, tampoco me lo planteaba, ya que estaba viviendo uno de los momentos más dulces y bonitos de mi vida, y volviendo a recuperar una ilusión que yo consideraba perdida. Además nos íbamos a ver el domingo!

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